De la línea a la nube. Posibilidades del marketing en la era de Internet 2.0
Fue más o menos en el año 95 cuando un amigo mío recibió por correo una especie de modem para Ibertext. No era la primera vez que nos conectábamos a una red telemática, un par de años antes, mi amigo y yo probábamos la entonces novedad del IRC chateando con una ama de casa americana que, para nuestra sorpresa, tenía un ordenador ¡en la cocina!, algo impensable para nosotros en ese momento. De esta primera vez ya sacamos en claro la enorme evolución que se nos venía encima en cuanto a comunicación: un medio de posibilidades casi infinitas, bidireccional, ubicuo y barato. Pero no fue hasta la llegada de este modem de Ibertext cuando comencé a percibir las posibilidades comerciales que, para bien o para mal, tiene este medio. Al conectar el aparato y configurarlo (no era tan fácil como ahora), lo primero que aparecía era una pantalla en la que introducir una dirección, y en el manual lo único que aparecían eran direcciones de empresas comerciales, por lo que tras introducir alguna de estas en el cuadro de diálogo, aparecía lo que podemos considerar ahora como una versión primitiva de las páginas web actuales.
A partir de ahí vinieron, las caras conexiones telefónicas que se cortaban en cuanto alguien llamaba a casa, mi primera tarifa casi-plana con un operador local, la revolución de Infovía, el invento de Telefónica para poder conectarnos a precio de llamada local a cualquier operador de Internet nacional, y por fin, ya en el año 2000, la primera tarifa plana verdadera y de lo que entonces era banda ancha (128 kb/s). Ya se podía decir que podíamos estar permanentemente “en línea”, es decir conectados.
Ha llovido bastante desde entonces, y aunque las características básicas de la red no han cambiado, si lo ha hecho la forma en la que usamos Internet. Lo que entonces nos parecía un reducto de frikis, es ahora una herramienta usada en el día a día por millones de personas para su trabajo, para informarse, para comprar o simplemente para entretenerse. Hemos pasado de conexiones casi decimonónicas a conexiones con una velocidad de varios megabits por segundo que aunque en España no estén aún a la altura de otros países más desarrollados, permiten una variedad de servicios que antes eran poco menos que ciencia-ficción.
Este cambio tecnológico viene acompañado además de un cambio social, las generaciones más jóvenes tienden a pasar más tiempo navegando por internet que viendo la televisión, y usan gran parte de su tiempo en mantener sus contactos en las denominadas redes sociales o buscar información sobre productos o servicios, es decir, pasan cada vez más tiempo en “la nube”, que no es más que la forma en la que se denomina al conjunto de servidores en los que se alberga la información en internet; de manera que poco a poco, Internet se está convirtiendo en una especie de crisol de las tendencias y usos sociales del recién entrado siglo.
Esta situación no debe pasar inadvertida a los responsables de marketing, que han de tender a dar cada vez más peso al desarrollo de campañas que aprovechen el nuevo medio de comunicación estrella sin que ello signifique la desaparición de los métodos tradicionales del marketing y la publicidad. Esta evolución en las técnicas de marketing pasa por cambiar el papel del medio Internet, que ha de evolucionar de ser entendido como un complemento a ser el núcleo de cualquier acción para la promoción de productos o servicios. Este cambio ha de acompañar progresivamente al cambio social en el uso de Internet al que nos hemos referido anteriormente como el paso de “la línea” a “la nube”, que como cualquier cambio, necesita de la adaptación de técnicas y sobre todo formas de pensar, pero al mismo tiempo ofrece una oportunidad inmejorable a aquellos que la sepan ver.



